Hoy es un día de esos, un día en que todo gira en torno a la "U", en que dan ganas de irse temprano al estadio, a la casa o al bar, donde sea que se verá el partido; un día en que se lee todo lo que salga en relación al encuentro y se escuchan todos los (malos) programas deportivos de la radio.
Hoy la "U" sale a jugar uno de esos partidos que más nos gustan y que de una forma u otra han forjado nuestro fanatismo: cuando nadie da un peso por nosotros, cuando estamos frente a una tarea que aparece imposible, siempre aparece ese espíritu azul que tanto nos representa, esa mística inexpicable y exclusiva. Hoy los jugadores saben que se juegan no sólo los premios, se juegan el honor y la posibilidad de jugar uno de esos partidos que se recordarán hasta en 20 años más (como la final de la liguilla ante Colo Colo), con ellos de protagonistas privilegiados; ellos saben que en su lugar quisiéramos estar muchos de nosotros, por lo que deben dejar todo en la cancha.
No les pedimos que juegen como si fueran el Manchester o el Chelsea; nada de eso. Les pedimos que jueguen como la "U". Sí, nada más y nada menos que eso. Que jueguen como Leonel, Campos, el Lulo, el Toro Aranguiz, el mismo Turco Salah, el Huevo, como jugaba el Polaco, el Leo, Pellegrini, el viejo Musso, con todo el corazon que cubre las deficiencias técnicas. Si los rivales juegan mejor que nosotros, así es la regla del futbol, y del deporte; pero no pueden correr más que nosotros, no pueden tener más ganas que nosotros ni pueden tener más corazón que nosotros... porque no son de la "U". Nada menos que por eso. No cualquiera es de la "U". Y los que hoy tiene la suerte de vestir esa hermosa camiseta deben saber que son privilegiados y deben responder como tales. Hoy puede ser un partido memorable por todos nosoros. Aunque despues no seamos campeones. Hoy se debe demostrar nuestra sangre, la que es azul, la de la "U".
jueves, 22 de mayo de 2008
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