jueves, 25 de junio de 2009

Que se vayan todos...


El titulo suena grandilocuente y no es más que un lugar común, recordando la frase tan manoseada cada vez que un grupo de personas se cansa de los lideres que eventualmente los dirigen.

Hoy la aplico para expresar mi descontento con la situación por la que pasa la "U", producto a mi juicio de una errada conducción de parte de Azul Azul, que desembocó en la desacertada conducción técnica de Sergio Markarián.

El técnico uruguayo llegó lleno de expectativas y en el medio azul se cifraron muchas esperanzas basados en el curriculum supuestamente ganador que traía, lo que lo transformaba en la persona adecuada para reemplazar el período de Arturo Salah. Así inició el año con un buen crédito en su cuenta de confianza de parte de los hinchas, aunque ya se sentían las primeras críticas, en las que me incluyo, a su política de refuerzos, ya que muchos no podiamos creer que un jugador como Notario pudiera alguna vez llegar a vestir nuestra camiseta: era un jugador sin antecedentes importantes, nunca jugó en Argentina y llegaba a ocupar un puesto que perfectamente podía, y debía, ser ocupado por un juvenil, ahorrando dinero y dando una oportunidad a quién la busca desde la cuna. Siempre he creído que si llega un refuerzo del exterior debe ser eso, realmente un refuerzo, y no un miembro más del plantel que viene prácticamente a prueba. Para probarlos están nuestros cadetes, que al menos en calidad deben ser semejantes a estos verdaderos paquetes que llegan y que después nadie se hace cargo de ellos, como pasó cuando Markarián dijo que él no había traído a Notario, que solo acpetó una propuesta directiva. ¿Quién contrata en la "U"?

La "U" clasificó a la fase de grupos de la Copa Libertadores cuando nadie daba un peso por ello, especialmente al tener como rival a un equipo mexicano, tradicionalmente triunfadores en duelos con nuestros equipos. Es cierto que se clasificó y ese triunfo nubló la mente de los más fanáticos y de nuestra tradicionalmente ignorante prensa deportiva, porque nadie mencionó, o muy pocos lo hicieron, que se había clasificado por diferencia de goles, perdiendo como vista y encerrados en nuestra area. Pero el crédito a Markarián aún permitía obviar estos "detalles".

Tuvimos un inicio digno en el Torneo Nacionaly promisoriamente llegamos a ocupar la punta jugando simultaneamente la Copa y este torneo, incluso con partidos pendientes; de a poco empezamos a perder terreno y la ventaja real se transformó en relativa y finalmente perdimos terreno ante Unión Española siendo relegados a la segunda posición, lo que en realidad no es malo si se considera que se jugaba simultaneamente en dos frentes, pero nadie decía nada del mal desempeño futbolístico de nuestro equipo. Y lo peor vino cuando en el clásico no fuimos capaces de vencer a un Colo Colo que venía totalmente aproblemado por la salida de Barticcioto y la disputa con jugadores claves; acá Markarián entró con un esquema absolutamente defensivo, y después cobardemente se excusó en el supuesto nerviosismo de los jugadoresazules: si alguien tuvo miedo en ese encuentro fue el técnico y no los jugadores.

¿Y la Copa? en ella se festejaron resultados que a mi juicio no merecen ser festejados: el empate en Brasil fue realmente una suerte, ya que la pelota debió habe entrado en nuestro arco al menos 4 veces, y sólo la actuación soberbía de Miguel Pinto lo impidió. Nos defendimos los 90 minutos, pasamos la mitad de la cancha sólo una vez con reales posibilidades y terminamos, obviamente pidiendo la hora. Después se habló de empate heroico, ya que era la primera vez que nuestro equipo rescataba al menos un punto en una visita por la Copa a Brasil, pero jugando cómo se jugó, no habiamos avanzado ni un paso y recordaba a los peores tiempos cuando nos dirigía un Hernández o un VHC.

Clasificamos a segunda ronda ganando en Bolivia... ¡pero por favor! ¡¿cómo no ibamos a ganar allá?! Debmos ganar a cualquier equipo boliviano, allá o acá, más aún a uno tan malo como el Aurora. Pero se celebró como si fuera una tremenda hazaña, olvidando que el juego desplegado fue pésimo, sin ideas, con serios deficiencias futbolísticas. Pero como se pasó a segunda ronda, todo lo malo se olvidaba.

Mientras en el troneo nacional se clasificaba a los play offs, lo que en sí mismo no es ningún mérito importante, ya que siempre hemos estado entre los ocho primeros, y en realidad deberíamos jugar un campeonato muy malo como para poder quedar fuera. El problema es que el equipo nunca jugó con un esquema definido, nunca hubo un equipo titular y no existía lo que se llama fondo futbolístico. Los jugadores entraban y salían en forma exasperante y nadie tenía claro quien jugaba o cómo jugaba la "U".

Ahora este señor expresa su decisión de irse a mediados de año y las razones, por todos conocidas, suenan realmente absurdas, pero la que mejor lo refleja, es su queja del "poco peso" que tiene un equipo grande como la "U" por lo que los arbitrajes siempre nos terminan perjudicando. Acá se ve lo equivocado que estuvo la dirigencia de Azul Azul al trare a un señor como este, que aparentemente pensó que acá es como Paraguay, Uruguay o no sé que otro país donde se peden arreglar los arbitrajes a través de unas pocas presiones en camarines o en los salones de la ANFP. Acña es imposible no hacer la comparación entre el entrenador saliente, que dignifica al fútbol, y este señor que está acostumbrado a los manejos turbios. Quizás Salah es buen entrenador, quizás es malo, quizás su fútbol es lateral, quizás es ofensivo, etc. todo eso es discutible, sin lugar a dudas, pero en cuanto a decencia, el turco le gana por goleada al uruguayo.

Y aquí es donde me gustaría saber que quiere el grupo que maneja Azul Azul. los perfiles de un entrenador con otro son absolutamente diferentes, cmo lo son los que ahora se mencionan como candidatos, lo que me hace dudar seriamente de la idoneidad que tienen estos señores para manejar una institución futbolística. Ellos son los dueños ahora y poco se preocupan del "pueblo azul", es cosa de ver su miserable página web, pero esperemos y confiemos en que esta vez pensarán a un plazo un poco más largo y traerán a un técnico que priemro que todo esté a gusto en la "U", y segundo, que le dé lo que supuestamente este señor Markarián le daría: identidad futbolística ofensiva, fiel a la tradición azul. Acosta ni Toro lo dan, pero están de candidatos; se ofrecen contratos a 6 meses, es decir con el único objetivo de ser campeón, pero de ahi en más, cero proyección.

Así las cosas, los únicos que se salvan, y que aparecen como principales perjudicados son los jugadores, quienes aparecen a la deriva sin un liderazgo que los guie en esta confusión, ni en lo deportivo ni en lo directivo.

Que se vayan todos...

sábado, 24 de mayo de 2008

Así da rabia perder

Quienes tenían la duda respecto de cómo iba a salia a jugar la "U" este encuentro decisivo, definitivamente no conocen a Arturo Salah; para bien o para mal, el técnico azul es de aquellos que creen y defienden su forma de jugar y cambiarla, aún en estas instancias sería una forma de demostrar nula confianza en sus méritos y conceptos y mostrar inconsecuencia al no seguir con esa forma hasta el final.

Así se mantiene el 4-4-2 que tampoco es tan rígido, ya que según se han dado las circunstancias la línea de cuatro en efondo se ha transformado en línea de tres y los dos delanteros a veces son tres, de tal forma que sería excesivamente simplista catalogarlo, a priori, de ratón.

El tema recurrente es que tanto o más importante que los esquemas son los jugadores que representan ese esquema en la canchañ y es ahí donde ha estado el problema de la "U" de este año, ya que a pesar que tradicionalmente los equipos de Salah (y de su escuela, es cosa de recordar a Riera o de ver a Pellegrini) se han armado desde atras hacia adelante, este año los prinsipales problemas han venido desde la defensa. Primero fue el tema de los laterlas, y terminó solucionandose con Contreras en la derecha en lugar de Marcelo Díaz, ydespués se hizo permanente el tema de los centrales, donde nunca, en todo el torneo, se tuvo una pareja de centrales de un nivel adecuado. Y hoy Larrondo y Rivera no fueron esa dupla de centrales que deja tranquilos al resto de los jugadors y fue justamente por el medio por donde se dieron las entradas de Everton durante el primer tiempo, ayudados de una pésima actuación de un errático Iturra.

La "U" sale a atacar, a buscar el resultado y se crea muchas llegadas ya sea en los pies de Mas, la primera, de Montillo, de Slas, de Hernandez (entró por un lesionado Mas), y es en los pies de Villalobos como llega al primer gol después de un magistral pase diagonal de Contreras. Y siguió el ataque azul, sumandose Rojas por la izquierda y Contreras por la derecha, pero en cada contragolpe evertoniano sufriamos porque los mencionados centrales no eran capaces de adelantar ninguna jugada y tampoco de despejar con seguridad. Así llega el empate de Canío despues de un balonazo que pilla a Larrondo y Rivera comprometidos en ataque, volviendo excesivamente lentos, y tienen como últimos hombres a Iturra y a Rojas; Colocho falla en apurar una pelota y permite la anotación viñanamarina. Aquí se acabó el primer tiempo para la "U" y se perdió el balón haciendose notorio lo doloroso que fue ese gol para nuestras pretensiones.

El segundo se inicia, lamentablement¿e, de forma semejante, con Everton jugando comodamente y la "U" tratando de despertar del letargo. La verdad es que de esta etapa no hay mucho que decir, salvo un disparo de Rojar que al rebotar en un rival va directo al palo derecho de arco local y un tiro de Hernandez al palo derecho que es bien manoteado por Herrera.

Hoy no perdimos la clasificación; la perdimos en el partido de local. Pero lo que duele es perder así; no creo que falten ganas, mejor dicho no quiero creerlo, porque no me imagino que esten en la cancha desganados, pero hoy no se mostró nada de lo que decíamos se necesitaba. No hubo claridad, no hubo chispa, no hubo jerarquía, ni siquiera creo que hubo garra ni la mística que nos ha caracterizado siempre.

Everton nunca pasó peligro, salvo hasta cuando nos empató y eso habla muy claramente de la falta de convicción que hubo en este torneo; nunca fuimos un equipo sólido que estuviera convencido de sus argumentos, ya que apenas ocurria algo inesperado se nos desarmaban los esquemas.

Un equipo sólido, con "fondo de juego" como dicen los entrenadores, juega igual siempre porque sabe que ese esquema es el que le llevará al éxito. La "U" en ese aspecto retrocedió un par de torneos, porque desde los tiempos de Victor Hugo Castañeda que no se veía un equipo azul tan dubitativo y débil. Con Héctor Pinto sin ser un plantel estelar, se ganó la última estrella y se hizo una presentación más que digna en la Copa Libertadores; con Huerta se llegó a dos finales consecutivas y se perdió en ambas por penales frente a los mejores equipos del momento; con el Lulo, en medio de la quiebra, se hizo una campaña bien digan considerando que el plantel fue muy (mal) armado por Capitano y estabamos muy despotenciados. Salah entonces está claramente en deuda; no es para pedir su cabeza, a mi juicio, pero está con un saldo en contra: la "U" podrá perder, que de raro tiene eso, pero nunca en forma tan desjerarquizada ni categorica como en este torneo; no podemos ser tan débiles ni faltos de carácter como ahora, y no me refiero por carácter a pegar y golpear y guapear ni ninguna de esas mañas. Me refiero al empuje, a las ganas, al corazón, a lo mismo que aludí hace unos días atras. Salah deberá rearmar el grupo (o armarlo) y devolverle esa característica tan nuestra; no somos ni queremos ser un equipo pragmático ni frío como fuimos hoy día, donde se echó de menos algo más de sangre. Y el entrenador que no es capaz de rescatar eso (rescatarlo, porque desde las inferiores venimos con ese sello) debe dar un paso al lado, como VHC, como Capitano, ¿también Salah? Tiene un torneo por delante para demostrar que sí puede.

jueves, 22 de mayo de 2008

Hoy es el dia

Hoy es un día de esos, un día en que todo gira en torno a la "U", en que dan ganas de irse temprano al estadio, a la casa o al bar, donde sea que se verá el partido; un día en que se lee todo lo que salga en relación al encuentro y se escuchan todos los (malos) programas deportivos de la radio.

Hoy la "U" sale a jugar uno de esos partidos que más nos gustan y que de una forma u otra han forjado nuestro fanatismo: cuando nadie da un peso por nosotros, cuando estamos frente a una tarea que aparece imposible, siempre aparece ese espíritu azul que tanto nos representa, esa mística inexpicable y exclusiva. Hoy los jugadores saben que se juegan no sólo los premios, se juegan el honor y la posibilidad de jugar uno de esos partidos que se recordarán hasta en 20 años más (como la final de la liguilla ante Colo Colo), con ellos de protagonistas privilegiados; ellos saben que en su lugar quisiéramos estar muchos de nosotros, por lo que deben dejar todo en la cancha.

No les pedimos que juegen como si fueran el Manchester o el Chelsea; nada de eso. Les pedimos que jueguen como la "U". Sí, nada más y nada menos que eso. Que jueguen como Leonel, Campos, el Lulo, el Toro Aranguiz, el mismo Turco Salah, el Huevo, como jugaba el Polaco, el Leo, Pellegrini, el viejo Musso, con todo el corazon que cubre las deficiencias técnicas. Si los rivales juegan mejor que nosotros, así es la regla del futbol, y del deporte; pero no pueden correr más que nosotros, no pueden tener más ganas que nosotros ni pueden tener más corazón que nosotros... porque no son de la "U". Nada menos que por eso. No cualquiera es de la "U". Y los que hoy tiene la suerte de vestir esa hermosa camiseta deben saber que son privilegiados y deben responder como tales. Hoy puede ser un partido memorable por todos nosoros. Aunque despues no seamos campeones. Hoy se debe demostrar nuestra sangre, la que es azul, la de la "U".